Ranthambore: Tras las Huellas del Esquivo Tigre de Bengala

Ranthambore fue, sin duda alguna, el punto mas esperando en mi viaje por la India. Desde chico viví admirando al imponente Tigre de Bengala, no podía creer que estaba a horas de salir en busca de él y tener la posibilidad de verlo en su hábitat natural. El avistamiento no estaba garantizado, pero el Parque Nacional Ranthambore es uno de los principales lugares del mundo para encontrase, cara a cara, con el felino mas grande del mundo.

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Hermoso Parque Nacional de Ranthambore

Llegamos a Ranthambore al mediodía, luego de un viaje de 3:30 horas y 160 km, desde la ciudad de Jaipur. Nos recibió un calor infernal que sobrepasaba los 40 grados.

Almorzamos y esperamos, tirados en la habitación del hotel, con el aire de dos ventiladores a full sobre nuestros cuerpos, a que el calor baje para partir en nuestro primer intento de búsqueda del gran Tigre de Bengala.

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Colorida ave en Ranthambore

Parque Nacional Ranthambore se divide en 10 zonas. Es aleatoria la zona que al visitante le toca visitar, no hay opción a escoger. La división sirve para evitar aglomeraciones de vehículos y un exceso de contaminación sonora dentro del parque.

Nada te garantiza que vas a ver tigres, pero utilizando la lógica, mientras mas visitas hagas al parque mas posibilidades van a existir. Nosotros haríamos 3 safaris, cada una de ellas de aproximadamente 3 horas de duración.

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Cría de mono langur tomado de la cola de su madre

Comienza la Aventura

Entramos ansiosos a nuestra primera incursión al parque, en mi mente no existía la posibilidad de regresar a casa sin haber visto a uno de estos hermosos ejemplares en estado silvestre. En este primer intento solo nos topamos con dos o tres grupos de monos langur, un cocodrilo y algunas especies de ciervos, además de algunas coloridas aves entre las cuales encontramos al gran pavo real en estado silvestre.

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Mono langur con pocos días de nacido

Al día siguiente nos tocarían nuestros dos últimos intentos de búsqueda del tigre, uno muy temprano el la mañana y otro por la tarde. Mi ansiedad y ganas de ver al tigre era tanta que en la noche no pude dormir bien.

El safari de la mañana no tuvo mayores novedades, la selva y los paisajes eran hermosos pero no eran el motivo que nos había llevado hasta este punto de la India. Por la tarde tampoco hubo mayores novedades, nuevamente una selva hermosa pero sin el protagonista principal, el esquivo tigre de bengala.

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Venados, alimento principal de los tigres de Ranthambore

Se nos acabaron los intentos y el buscado Tigre de Bengala no apareció. En el hotel varios de los huéspedes con los que conversamos habían tenido la oportunidad de verlo, incluso un grupo encontró a una madre con dos crías jugando frente a ellos por mas de 10 minutos. Aún no podía creer el hecho de estar en uno de los parque de tigres mas famosos del mundo y no poder haber visto ni la cola de uno.

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Pavo real macho en estado silvestre

El que la Sigue, la Consigue

Me costaba mucho aceptar el irme de Ranthambore sin la imagen del tigre en la cabeza. Acorde con mi esposa en quedarnos una mañana mas y hacer un último intento de búsqueda del tigre de bengala.

A las 6 y 30 am nos encontrábamos, una vez mas, en el vehículo del safari rumbo al Parque Nacional. Entramos por la zona donde se encuentra el Fuerte Ranthambore, una imponente fortaleza construida en siglo X.

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La imponente Fortaleza de Ranthambore

Recorrimos y recorrimos el parque y nada. De pronto, por radio, nos avisan que habían avistado un tigre en la parte alta del parque. El chofer, con todas las ganas que sus pasajeros vean al tigre, le “metió el queso” al auto y volando nos dirigimos hacia la posición del tigre. La adrenalina corría mi cuerpo a mil mientras la combinación de velocidad con el camino en malas condiciones hacía que saltáramos de los asientos hasta el techo.

Luego de mas de 10 minutos llegamos al punto y, lamentablemente, el tigre ya se había ido. No nos quedaba mucho tiempo y la resignación comenzó a invadir mi cuerpo. A caso me iría de Ranthambore sin ver y fotografiar al tigre de bengala?

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Sajino

Cuando nos dirigíamos hacia la salida y, mientras bordeábamos una gran laguna, encontramos un vehículo parado frente a un matorral. El chofer nos cuenta que hay un tigre echado y oculto entre el amarillento pasto y nos paramos a esperar. Pasaron varios minutos y el tigre no salía, iba a ser difícil que lo haga ya que los tigres son animales nocturnos y posiblemente este estaba haciendo una larga siesta.

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Cocodrilo minutos antes que se nos aparezca el tigre de bengala

El guía nos informó que ya nos tocaba salir del parque y debíamos avanzar. Que frustración, lo habíamos tenido a escasos metros y no lo vimos.

Seguimos bordeando la laguna con dirección a la salida cuando escucho un grito. “TIGER”…. Volteo y al lado de unas grandes piedras, aparece caminando una hermosa tigresa. Andaba desinteresada bordeando la orilla rumbo a los matorrales en los que habíamos estado esperando al otro tigre.

Mis ojos se llenaron de lágrimas, la emoción era infinita, al fin tenía frente a mis ojos a una ejemplar de este hermoso e imponente felino, el cual admiré y soñé con verlo desde que era un niño. Mi sueño se había hecho realidad

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Imponente tigre de bengala

Vimos al tigre por lo menos 4 a 5 minutos. La luz y el ángulo para fotografiarlo no eran los mejores, pero les juro que en ese momento fue lo que menos me importó, la sensación y experiencia de ver un tigre caminando en la selva y en su estado natural ha sido una de las mejores de mi vida.

Salimos del parque agradecidos y felices por la experiencia vivida, el tigre nos hizo esperar pero al final apareció, se lució frente a nosotros y nos regaló una experiencia que voy a guardar por siempre en mi mente y en mi alma.

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Junto a mi esposa felices luego de ver al tigre de bengala en su estado natural

Conservación de los Tigres de Bengala de Ranthambore

El Tigre de Bengala es el animal nacional de la India y está en peligro de extinción. Según datos oficiales del gobierno indio, en el 2008 se calculaban solo 1400 ejemplares en estado natural.

Entre el 2003 y el 2006 la población de los tigres en Ranthambore decayó de 40 a 26 ejemplares. Una de las razones de esta caída fueron los cazadores furtivos, quienes entraban al Parque en busca de las pieles por las cuales le pagan miles de dólares en el mercado ilegal.

Otro de los grandes motivos es la invasión al parque de la población rural local quienes entraban para abastecerse de recursos naturales como leña y para pastoreo de su ganado, ahuyentando a las presas de los tigres y entorpeciendo su reproducción.

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El gobierno de la India, con el fin de revertir esta situación, persuadió a las poblaciones locales para que no invadan el parque a cambio de gas para cocina y agua potable. Además incorporaron 60 cámaras de seguridad, vigilantes mejor equipados y multas elevadas para los intrusos.

Paralelamente las autoridades lograron un acuerdo con la comunidad cazadora nómade Mogiya, en el que a cambio de que dejen las armas y desmantelen las trampas para tigres, el estado les proporcionaría vivienda, escuelas y empleos.

Hoy se calculan mas de 50 tigres en el parque. El éxito en la conservación y protección del tigre de bengala en Ranthambore le valió la distinción «una historia de éxito poco común en los intentos del país para salvar su símbolo nacional de la extinción» por parte de la revista TIME. Los conservacionistas estudian el fenómeno de Ranthambore para replicarlo en otros santuarios y reservas.

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By |2017-02-24T15:37:30-05:00octubre 31st, 2016|0 Comments
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