La KUMARI: El Día que Conocí a una Diosa

Caminábamos por el centro de Katmandú, capital de Nepal. Era nuestro primer día en esta contrastada, desordenada, pero mágica ciudad. No puedo aún identificar el porque Katmandú nos atrajo tanto desde que llegamos. Será que viví aquí en una vida pasada?

Entre la multitud del centro histórico de la ciudad se nos acerca un señor de edad. En un ingles mas nepalí que británico nos pregunta si conocíamos a la KUMARI.

La KUMARI? Me pregunte, no tenía la menor idea de que me estaba hablando, y continuó en su inglés masticado, la Diosa KUMARI, aparece por unos minutos a las 10 am en el balcón de este lugar, señalándome un pequeño palacio de madera en el centro de la ciudad conocido como Kumari Ghar.

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Centro de Katmandú

Faltaban 20 minutos para las 10, aún no teníamos claro que veríamos dentro de las paredes del palacete. Entramos cautelosos y la escasa seguridad del local nos advirtió que no se podía usar cámaras. No quedó mas que seguir las reglas. Nos paramos junto a un grupo de unas 25 personas frente al balcón a esperar que “la diosa” aparecería.

Lo primero que vimos fue a una persona de mediana edad y otra mayor a cada lado del balcón vigilando a que nadie se pase de vivo y apunte a la KUMARI con un lente fotográfico, luego nos enteramos que eran el padre y el abuelo de la diosa. A las 10 am, en el medio del balcón apareció una niña de no mas de 9 años exageradamente maquillada. En la frente lucía el Agni Chakchhu (ojo de fuego), por donde, se dice, ve otras dimensiones. La niña miro al pequeño grupo con una mirada muy dura, dio cuatro o cinco movimientos de cabeza y desapareció. Nos quedamos con la boca abierta, nuestros cerebros aún no procesaban lo que habíamos visto. La KUMARI salió, nos miró con algo de desprecio por menos de un minuto y se fue. Tanta espera para eso? Que había atrás de este pequeño personaje? La curiosidad hizo que investigue sobre esta niña que lleva el apelativo de “diosa” y me encontré con una historia increíble detrás de esos ojos llenos de dureza y desprecio.

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Al “tercer ojo” que lleva en la frente se le conoce como “Agni Chakchhu (ojo de fuego)” y se dice que por el ve otras dimensiones (foto: Internet)

KUMARI en nepalí significa “niña virgen”, esta considerada como la única diosa viviente existente en el planeta. La niña es seleccionada entre varias niñas de la Casta Shakia, perteneciente a la comunidad nepalí de Newari. La KUMARI es venerada por los hinduistas y budistas nepalís, pero no por los budistas tibetanos.

El proceso de selección de esta diosa púber es sumamente riguroso, todos los padres Shakia quieren tener una hija diosa. Se cree que la KUMARI es la reencarnación de la diosa Taleju. Después que la niña tiene su primera menstruación, la diosa Taleju se desencarna de su cuerpo y empiezan la búsqueda de la siguiente niña-diosa.

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La única foto que pude sacar dentro del palacio, es el abuelo de la KUMARI

La KUMARI es elegida por un comité de 5 sacerdotes. Las edades de las candidatas oscilan entre los 3 y los 7 años. La elegida debe poseer las “32 perfecciones” entre las cuales se encuentran algunas muy extrañas como tener el cuello como la concha de un caracol, poseer una voz suave y clara como la de un pato. Tener las pestañas de una vaca y los muslos de un ciervo. Son algunas de las cualidades que muestran las especial veneración de los nepalís a los seres del mundo animal.

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Las edades de las candidatas a ser KUMARI oscilan entre los 3 y los 7 años (foto: Internet)

Otras “perfecciones” exigidas para ser una KUMARI es el tener una dentadura perfecta, nunca haberse enfermado, tener los ojos y pelo de color muy negro. Además su zodiaco debe ser similar al del presidente de la república para asegurar la buena ventura al país

Después de pasar varias pruebas las finalistas deben enfrentar un ritual en donde la menos miedosa y mas valiente será elegida como la nueva niña-diosa. Frente a ellas sacrifican 108 búfalos, las cabezas son expuestas en un patio toda la noche mientras un grupo de bailarines danzan y gritan a su alrededor. La que aguante sin miedo, sin llorar y con mayor valentía este acto se le corona como la nueva KUMARI.

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KUMARI siendo venerada por una seguidora (foto: Internet)

Ser una diosa puede ser un privilegio desde el punto de vista social y espiritual. El tocar sus pies es símbolo de buena suerte y hasta el presidente y el rey se inclinan ante ella buscando su bendición. Pero ser KUMARI, a la larga, tiene un precio muy alto. Solo sus padres y hermanos, sus profesores particulares y un pequeño puñado de niños de su misma casta están autorizados a compartir tiempo con ella, el resto del día viven en una inmensa soledad. Ha sucedido durante 700 años y seguirá sucediendo mientras esta diosa exista.

Solo abandona el palacio unos pocos días del mes de setiembre con motivo del Festival de Indira. Ese día miles de fanáticos fieles la ven pasar sobre un trono. Ella no puede pisar el suelo, es una “diosa”.

Cuando la KUMARI abandona su titulo el camino se pone muy duro. Comienza a vivir una vida de “persona normal” a los 11 o 12 años. Vive un golpe social muy fuerte.

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La KUMARI en su trono, nótese que no pisa el suelo (foto: Internet)

“Mi hermana tuvo muchos problemas cuando dejó de ser Kumari. A los 12 años iba a la misma clase que nuestra hermana de 6. Andaba por la calle con la cabeza erguida y sin atender al claxon de los coches. Se perdía y no sabía cómo hablar con extraños”, describe la hermana de una EX KUMARI. La tradición popular cree que casarse con una EX KUMARI trae mala suerte y que sus futuros maridos morirán jóvenes.

“Claro que creo que mi hija está perdiendo parte de su infancia. No puede jugar en la calle como el resto de los niños. Pero es un honor que sea la Kumari”, dice la madre de la KUMARI. Su hermano cuenta cómo todo cambió cuando su hermana fue elegida diosa: “Antes jugábamos y reíamos mucho. Pero ahora todo es muy serio y ya no nos divertimos”.

Salimos del Kumari Ghar impactados de la dureza con las que nos miró esta niña de apenas 9 años, que vive desde los 3 años una vida de soledad y confusión. Posiblemente esa mirada dura y perdida esta enfocada en el día que deje de ser diosa y vuelva al mundo real, que pueda caminar por las calles, que vuelva a jugar con amigos, que pueda poder conversar con la gente de a pie.

Al día que ella pueda vivir como una persona normal.

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La KUMARI solo sale de su palacio unos pocos días del mes de setiembre por la festividad de Indira, lo hace sobre un trono (foto: Internet)

Datos Adicionales:

  • La actual Kumari real, Matina Shakya, fue elegida en el 7 de octubre del 2008 a los tres años de edad.
  • Existen unas 10 KUMARIS en Nepal, siendo la principal la de vive en Katmandú. Otras dos importantes son las de las ciudades de Patán y Bhaktapur.
  • Fuera del Kumari Ghar hay una caja para que los visitantes dejen una donación a voluntad
  • Las ex KUMARIS reciben una pensión de por vida equivalente a US$80 dólares mensuales

* Debido a que me prohibieron fotografiar a la KUMARI, la mayoría de fotos de esta nota han sido sacadas de Internet

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By |2017-02-26T08:27:07-05:00febrero 4th, 2015|0 Comments
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